Tarde de sábado, aburrida. Cuantas ganas de pasarla junto a mi princesa sin nada que hacer (ya lo hemos hecho todo esta mañana).
Como casi siempre que hay un momento, mi imaginación, mis pensamientos y algunas de mis fantasías afloran con tanta fuerza como las flores de un húmedo cactus. ¿Donde están los límites de la familia? ¿Quien controla esos límites? ¿Mi familia es para siempre?, preguntas que tras los acontecimientos de los pasados días han modificado claramente sus respuestas. Mi familia, somos mi princesa, nuestras hijas, sus parejas y por supuesto mis padres y mi suegra (estoy enamorado de ella), por tanto esos son los limites que yo controlo y por supuesto será para siempre.
No hay nada como tener la experiencia del perro flaco y lleno de pulgas, para saber donde terminan. La mal llamada, con tíos, primos, sobrinos, cuñados y demás especimenes nunca será la familia de uno, sino más bien la anti-familia. Solo algunos de ellos pasan a un tercer nivel, muy importante, en el que solo están los amigos (a esos los he escogido yo).







